Una buena mesa merece una buena iluminación. Además de verse bien, la luz influye directamente en la calidad del juego.
Luz sobre la mesa
Lo ideal es una lámpara larga, o varias, ubicadas sobre el centro de la mesa, de modo que ilumine toda la superficie de forma pareja. Una altura de alrededor de 80 cm sobre el paño suele funcionar bien; ajústala según el espacio y evita que moleste a los jugadores.
Evita sombras y reflejos
La luz debe repartirse de forma uniforme. Las sombras marcadas sobre el paño dificultan ver las bolas. Revisa también que las ventanas no generen reflejos intensos.
El ambiente
Los colores cálidos en las paredes, una buena ventilación y un lugar para sentarse hacen más agradable la estancia. Si hay espacio, un pequeño mueble para guardar los accesorios mantiene todo en orden.
Detalles que suman
Un portataco en la pared, una pizarra para llevar el marcador y una alfombra bajo la mesa en caso necesario son detalles simples que mejoran la experiencia.


